domingo, 18 de abril de 2010

Rinconcito poético III.


SONATINA
Rubén Darío

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso olvidada se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

-¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!



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7 comentarios:

Paquita Pedros dijo...

Hola cielo una preciosa sonatina de Ruben Dario
un beso y feliz semana

Anónimo dijo...

Hola Luna.

Es uno de mis poemas favorito. Se lo recito a mi sobrina que es toda una princesa.

Feliz semana para ti también y besitos de jengibre.

Los Fantasmas del Paraíso dijo...

Este no lo conocía. Miento: conocía sólo un verso ("Los suspiros se escapan de su boca de fresa"), o eso creo, porque me suena muchísimo. Debe ser el típico ejemplo de metáfora que te ponen en el colegio, o algo así.

Me gusta cómo lleva el ritmo, y, leyendo una parte en alto, me he dado cuenta de que la sonoridad también es notoria, en parte por los recursos de repetición que usa Darío.

Muy bien escogida, como las otras.

Anónimo dijo...

Hola Fantasmas.

Has descubierto cual era el segundo poema que me aprendí de memoria...

Y sí, es uno de los poemas de libro de literatura, hay tantas figuras y recursos poéticos y utilizados con tal maestría que figura en todos los manuales.

Es simplemente genial.

Besitos de jengibre.

Canoso dijo...

Que maravilla... merece la pena mecerse y perderse entre estas rimas.

Besos

Anónimo dijo...

Hola Canoso.

Estoy de acuerdo contigo. Rubén Darío maneja como nadie las palabras para lograr una musicalidad exquisita.

Besitos de jengibre.

Los Fantasmas del Paraíso dijo...

¡Así que era éste! (no estoy seguro, pero igual dijiste en la anterior entrada que sería el siguiente el otro que habías aprendido y ha sido fallo mío de memoria xD, o igual simplemente lo dijiste en el comentario xD) Bien elegido, pues.

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