Después de publicar la entrada anterior, a los pocos días recibí un correo electrónico avisándome que había sido publicado mi relato en el concurso de relatos de TMB. Sólo eso, sin añadir nada más. Tengo que reconocer que me quedé un poco extrañada. No había cambiado ni una coma del relato ni lo había vuelto a enviar y en el correo no me daban una explicación de porqué ahora sí cumplía las bases y antes no.
No sé si la publicación de la entrada anterior tuvo algo que ver... Y me gustaría aclarar que con esa entrada no quería que se me publicara el relato sí o sí. Lo que yo quería era una aclaración, que alguien me explicara en que puntos no cumplía las bases...
Pero de todas maneras me alegro sobremanera de que al final mi pequeña historia participe en el concurso.
Señores de TMB, les agradezco el gesto, y quiero aprovechar esta entrada para sugerirles que para el año que viene vuelvan al formato de otros años en el que cada link te conducía al relato en cuestión y podías ver cuantos lectores tenías y estos podían opinar sobre el relato vía la opción "me gusta" y podían compartirlo si así lo deseaban...
Lo dicho, muchas gracias...
domingo, 14 de abril de 2013
sábado, 30 de marzo de 2013
Mi primera vez (relato no publicado en el concurso de relatos de TMB)
Como en años anteriores, también este año me he presentado al concurso de relatos de TMB (transportes metropolitanos de Barcelona). Aunque este año no creía que pudiera participar pues desde el año pasado no escribía nada nuevo, al final ayer, mientras me tomaba una infusión deliciosa en una cafetería, a mi musa le dio por aparecer (seguro que atraída por el aroma de la infusión) y me susurró un pequeño relato. Al llegar a casa, ni corta ni perezosa, me senté al ordenador para enviar el relato. Al ser un concurso patrocinado por una empresa de transporte, en la categoría libre el relato tiene que estar ambientado en el metro o el autobús. Mi relato es una historia real sobre una niña que recién llegada a la cuidad relata emocionada su primer viaje en metro. Este es el relato.
Mi primera vez.Mi primera vez.
"Como cada mañana, medio dormida todavía a pesar de la ducha fría y el café cargado, bajo a toda prisa las escaleras del metro.
Hoy es un día cualquiera pero a la vez no lo es. Hoy es un día muy especial. El aniversario de mi primera vez. ¡Mi primer viaje en metro!
Aunque ha pasado casi un millón de años desde ese día, todavía recuerdo la emoción de la niña que fui, esperando en el andén, mi mano bien sujeta por la poderosa mano de mi padre, que con tanta excitación temía que me soltara y terminara entre las vías del andén de Plaza Cataluña. A su lado estaba mi madre con mi hermano pequeño de su mano, tan excitado y expectante como lo estaba yo. Los dos tan sonrientes que apenas nos cabían en nuestras pequeñas caritas, y con los ojos brillantes y llenos de emoción.
Aquel viaje era toda una novedad para nosotros que recién habíamos llegado a Barcelona. Veníamos de una ciudad tan pequeña que hasta sus autobuses se llamaban "piojos". Todo era nuevo para nosotros: el mar; el barrio gótico y, por supuesto, el metro.
Cuando por fin el tren entró en la estación sentí un millón de mariposas revoloteando en mi estómago. Miré a mi hermano y los dos corrimos a entrar en el vagón que para nosotros era como entrar en el país de las maravillas. Ni siquiera llegamos a sentarnos, permanecimos todo el trayecto con las caras pegadas al cristal de la ventana, no queríamos perdernos ni un solo detalle del viaje.
Pero todo lo bueno tiene un final, y nuestra aventura no iba a ser una excepción. Cuando llegamos a nuestra parada mis padres tuvieron que sudar sangre para sacarnos de aquel vagón y casi nos pasamos de parada. No importaba, sólo con vernos las caras de felicidad, se les pasó el enfado.
Y aún hoy, a años luz de aquel día, recuerdo ese viaje cada vez que me subo en el metro. No importa que la niña ya peine canas ni que los trenes tampoco sean los que fueron (ahora más modernos y cómodos). Para mí cada viaje me recuerda siempre mi primera vez."
Hoy es un día cualquiera pero a la vez no lo es. Hoy es un día muy especial. El aniversario de mi primera vez. ¡Mi primer viaje en metro!
Aunque ha pasado casi un millón de años desde ese día, todavía recuerdo la emoción de la niña que fui, esperando en el andén, mi mano bien sujeta por la poderosa mano de mi padre, que con tanta excitación temía que me soltara y terminara entre las vías del andén de Plaza Cataluña. A su lado estaba mi madre con mi hermano pequeño de su mano, tan excitado y expectante como lo estaba yo. Los dos tan sonrientes que apenas nos cabían en nuestras pequeñas caritas, y con los ojos brillantes y llenos de emoción.
Aquel viaje era toda una novedad para nosotros que recién habíamos llegado a Barcelona. Veníamos de una ciudad tan pequeña que hasta sus autobuses se llamaban "piojos". Todo era nuevo para nosotros: el mar; el barrio gótico y, por supuesto, el metro.
Cuando por fin el tren entró en la estación sentí un millón de mariposas revoloteando en mi estómago. Miré a mi hermano y los dos corrimos a entrar en el vagón que para nosotros era como entrar en el país de las maravillas. Ni siquiera llegamos a sentarnos, permanecimos todo el trayecto con las caras pegadas al cristal de la ventana, no queríamos perdernos ni un solo detalle del viaje.
Pero todo lo bueno tiene un final, y nuestra aventura no iba a ser una excepción. Cuando llegamos a nuestra parada mis padres tuvieron que sudar sangre para sacarnos de aquel vagón y casi nos pasamos de parada. No importaba, sólo con vernos las caras de felicidad, se les pasó el enfado.
Y aún hoy, a años luz de aquel día, recuerdo ese viaje cada vez que me subo en el metro. No importa que la niña ya peine canas ni que los trenes tampoco sean los que fueron (ahora más modernos y cómodos). Para mí cada viaje me recuerda siempre mi primera vez."
Cual ha sido mi sorpresa al recibir esta tarde un correo diciendo que no ha sido publicado por no cumplir con las bases del concurso. Me he quedado de piedra... El escenario es el metro, condición que cumple, soy mayor de 16 años, me he registrado, tengo residencia legal en España, soy miembro de JTMbé. Por otro lado, el relato no hace apología de la violencia, ni tiene contenido de carácter ofensivo o vejatorio, ni discrimina a otras etnias, razas o religiones, ni a discapacitados. Es original mío (tanto la vivencia como el relato), no vulnero derechos de autor ni doy mala publicidad de la empresa... (esa ya se la dan ellos solitos).
Estoy muy indignada, la verdad. Por eso os voy a pedir un favor. Leed el relato y valorad si incumple las bases. Os lo agradecería inmensamente.
sábado, 2 de febrero de 2013
Amor en verso III
Dame tu libertad.
No quiero tu fatiga,
no, ni tus hojas secas,
tu sueño, ojos cerrados.
Ven a mí desde ti,
no desde tu cansancio
de ti. Quiero sentirla.
Tu libertad me trae,
igual que un viento universal,
un olor de maderas
remotas de tus muebles,
una bandada de visiones
que tú veías
cuando en el colmo de tu libertad
cerrabas ya los ojos.
¡Qué hermosa tú libre y en pie!
Si tú me das tu libertad me das tus años
blancos, limpios y agudos como dientes,
me das el tiempo en que tú la gozabas.
Quiero sentirla como siente el agua
del puerto, pensativa,
en las quillas inmóviles
el alta mar. La turbulencia sacra.
Sentirla,
vuelo parado,
igual que en sosegado soto
siente la rama
donde el ave se posa,
el ardor de volar, la lucha terca
contra las dimensiones en azul.
Descánsala hoy en mí: la gozaré
con un temblor de hoja en que se paran
gotas del cielo al suelo.
La quiero
para soltarla, solamente.
No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te guarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo,
por el mar, por el tiempo,
veré cómo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo, te está esperando.
martes, 29 de enero de 2013
Amor en verso II
Amor (Pablo Neruda)
Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.
domingo, 27 de enero de 2013
Amor en verso...
RIMA LIII
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!
(Gustavo Adolfo Becquer)
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