jueves, 30 de septiembre de 2010

Trilogía de París 1: La vida en rosa.


Paris siempre era una buena opción, pensó mientras paseaba por las solitarias calles de Montmartre. La rosada luz del alba empezaba a despuntar, pero todavía estaban encendidas las farolas. Llovía, no llevaba paraguas pero no le importaba. Sentir el frescor de las gotas en su cara le hacía sentirse vivo. Había dejado su hogar, escapando de una vida rutinaria y de un matrimonio fustrante con una mujer a la que no amaba. No la había amado nunca, ahora se había dado cuenta de ello. Sólo buscaba una vida ordenada, lejos de su agitada juventud. Creyó que así sería feliz. Sólo ahora era consciente de su error. Ahora, que con el sabor del amor en sus labios, volvía a su pequeña buhardilla, se sentía realmente feliz. Había vuelto a pintar. Había vuelto a reír. Había vuelto a vivir.





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9 comentarios:

Adivín Serafín dijo...

Había vuelto a leerte. Es un placer estar en casa para poder acercarme a tu blog y relajarme. Me gustó. Ahora debes de buscarle el lado sorprendente al final. El micro puede sorprender y entonces la gozada es doble. De eso no debo explicarte cómo se hace, tú saber hacerlo muy bien.

Blogsaludos

Cele dijo...

Todos comentemos errores y siempre pueden ser reparados y sentirse vivo de nuevo es la mejor señal de ir por buen camino. Un abrazo

Los Fantasmas del Paraíso dijo...

Oooooooooooooooh me encanta La vie en rose, precisamente porque es perfecto para historias de amor y felicidad (como la de tu personaje ahora que es libre) y porque queda tan, tan bien con la palabra "París"... Tengo muchísimas ganas de ver los otros dos cuentos de la trilogía de París. A ver si acierto con alguna de las canciones xD

Los Fantasmas del Paraíso dijo...

Eeeeeh!!!!!!!!!!!!! Me olvidaba!!!! ¿No es hoy tu cumpleaños???? ¡Felicidades!! No te felicito por Facebook porque, la verdad, nunca he hecho otra cosa en facebook que no sea unirme a grupos xD Pero supongo que leerás esto, así que ¡felicidades!

El Señor Dáltanos dijo...

Edith Piaf inigualable!! Como siempre logras que uno se conecte con lo que siente el personaje, desde sus tribulaciones vagabundescas hasta el momento en que descubre su error! Gusta! PD. Me uno a la felicitación cumpleañera! Congratulaciones!!

jengibre dijo...

Hola Adivín.

Ya sabes que estas en tu casa, aquí las puertas están siempre abiertas. Es un lujo y un placer contar con un lector como tú.
Voy aprendiendo con cada micro que escribo. Pero ni de lejos, se acercan a la calidad de los tuyos. Tengo mucho que aprender todavía de gente como tú.

Besitos de jengibre.

jengibre dijo...

Hola Cele.

Sí, a veces damos preferencia a cosas que parecen importantes pero que nos apagan nuestro interior, nos hacen dejar de ser nosotros mismos y eso es como morir en vida. Entonces algo nos hace darnos cuenta que lo importante es sentirse vivo, hacer lo que realmente quieres hacer aunque no sea lo que todo el mundo espera o aunque no sea lo que los demás consideran correcto. Nadie tiene derecho a vivir tu vida.

Besitos de jengibre.

jengibre dijo...

Hola Fantasmas.

Muchas gracias por tus felicitaciones. Me temo que estos días no he estado mucho por la blogosfera, cosas de las celebraciones familiares.

Además, he empezado mis vacaciones (lo que me queda de ellas). Así que me temo que no voy a estar demasiado "comunicativa" estos días. Pero espero que antes de irme pueda publicar la segunda parte...

Me gusta mucho Edith Piaff, y estaba dudando entre esta y L'himne a l'amour, que es mi favorita, pero creo que esta es mucho más representativa del París más bohemio.

Besitos de jengibre.

jengibre dijo...

Hola Dáltanos.

Muchas gracias a ti también.
No eres el primero que me dice eso. Y esa curioso, pero se me da mejor escribir sobre sentimientos que hablar sobre ellos (o expresarlos). Contradicciones de la vida.

Besitos de jengibre.

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