martes, 14 de septiembre de 2010

New York city. (trilogía de Nueva York 2)



Desde lo alto del Empire State, con el mundo a sus pies y la increíble vista de la ciudad, en lo único en lo que podía pensar era en sus profundos y tristes ojos azules. La echaba de menos, nunca creyó que tanto. Sólo podía pensar en la inmensa tristeza de aquellos maravillosos ojos cuando le dijo que no la amaba, que sólo sentía por ella aprecio y mucho cariño. No, no lloró, sólo le miró con sus inmensos ojos y se marchó. Sin una lágrima ni un reproche. Fue la última vez que la vio. La última vez que supo de ella. Hasta aquella fría y brumosa tarde de octubre. Cuando, por casualidad, supo que había fallecido. Una grave enfermedad de la que nunca le habló. Y allí estaba él. En lo más alto del Empire Estate, el lugar al que ella siempre quiso ir. Deseando haberle dicho la verdad aquella tarde. Haberle dicho que la amaba con toda su alma. Que estaba enamorado de ella como nunca lo había estado. Cerró los ojos y saltó.




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6 comentarios:

rosscanaria dijo...

Pobrecillo, si le hubiese dicho que la amaba...
Besines Jengibre,

jengibre dijo...

Hola Rosscanaria.

Bueno, en realidad mienten los dos. Porque ella le oculta que está muy enferma. A veces decimos "mentiras piadosas" a los seres que amamos, para no hacerlos daño, pensamos. Pero a veces, nos damos cuenta de nuestro error demasiado tarde.

Besitos de jengibre.

Los Fantasmas del Paraíso dijo...

Me pregunto qué habrá motivado al prota a mentirle a la chica... Bueno, una vez más, como ya dije en algún otro comentario, has conseguido reinventarte y contar una historia de amor pero desde otra óptica.
Un saludo.

jengibre dijo...

Bueno, digamos que los dos se mienten mutuamente. Él la miente para no hacerle daño. No es libre de amarla como cree que ella se merece y por eso le miente. Cree que lo hace por su bien.
Y ella le miente porque no quiere que se quede con ella sólo por lastima.
Al final los dos pierden la oportunidad de haber sido felices en el momento. Pensaron en el futuro y se perdieron el presente.

Y sí, necesitaba un cambio, porque mis últimos relatos eran demasiado románticos. Es lo que tiene ser feliz... que sólo te salen cosas almibaradas...

Besitos de jengibre.

El Señor Dáltanos dijo...

Tienes razón, uno cuando es feliz suele escribir cosas positivas. Yo extraño escribir cosas oscuras, je.
Pensar en el futuro descuidando el presente es como no poder disfrutar la peli que estoy viendo porque ya estoy pensando que es lo que pasará en la secuela. Justo eso les paso a los protagonistas, es una pena.
Te ha quedado buenazo, eres hábil para desarrollar historias en pocas líneas! Saludos!

jengibre dijo...

Hola Dáltanos.

Es lo que tiene la felicidad... Pero a veces también son necesarios los momentos "oscuros", tanta felicidad puede resultar empalagosa.

Estoy empezando a descubrir este género, y la verdad es que me estoy divirtiendo mucho. Si te gustan los microrrelatos te recomiendo el blog de Adivín Serafín Diario de Incontinencia (diariodeindependencia.blogspot.com)

Besitos de jengibre.

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