martes, 25 de enero de 2011

Rinconcito poético XVII.


Esos locos bajitos. (Joan Manuel Serrat)


A menudo los hijos se nos parecen,
y así nos dan la primera satisfacción;
ésos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.

Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar.

Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño,
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
con nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada
y en cada canción.

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.

6 comentarios:

Preste Juan dijo...

A menudo me reconozco en ti, aunque no me parezco... Y ni siendo mi niña ni mi madre, ¡qué dentro de la sangre te siento!

jengibre dijo...

Hola, Preste Juan.

Me gusta mucho esta canción. Tendemos a sobre proteger a nuestros hijos, olvidando que tienen que cometer sus propios errores.

Besitos de Jengibre.

Canoso dijo...

Aunque solo de pensar que un día se vayan y nos digan adiós nos haga un nudo en el estómago... Ley de vida...

Canoso dijo...

Se me escapó una lágrima...

Besos

jengibre dijo...

Hola Canoso.
Como bien dices, es ley de vida. Sabemos que tienen que volar libres, pero nos duele saber que ya no nos necesitan. Lo bueno es que nunca se van del todo, siempre están ahí.

buen domingo y besitos de jengibre.

jengibre dijo...

Y creo a que Serrat también se le escapó alguna lagrimita cuando compuso el tema. Es una canción que toca la fibra.

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