
Hoy, primer domingo de mayo, se celebra el Día de la Madre. Muchos dirán que es un día comercial (y que seguramente lo inventó el Corte Inglés). Que como muchos de esos días "especiales" debería ser todos los días y no acordarnos sólo de las madres en el día señalado. Pero ¿realmente es un día comercial?. ¿Creéis que a una madre lo que más le gusta en este día es recibir un regalo carísimo? ¿o un electrodoméstico, como muchas veces sucede? No, creo que no. Creo que si le preguntáramos a nuestras madres por el regalo que más le ha gustado de los que le hemos regalado en estas fechas, sin duda alguna nos diría que aquellas manualidades que hacíamos cada año en el colegio. Yo recuerdo algunas de ellas. Recuerdo un bote de caramelos que hice cuando iba a segundo de básica. Era un bote de Colacao, de los de entonces, de lata y con una tapa como la de los botes de pintura, de esas que tienes que abrir con la ayuda de una cuchara haciendo palanca. Le quitamos el papel con la marca y lo forramos de una tela de cuadritos rojos y blancos. Y con fieltro hicimos un árbol (un manzano, le pusimos circulitos rojos de fieltro como si fueran las frutas), una casa y un sol. Un horror de manualidad porque debo decir que nunca se me dieron bien esas cosas. Pues a mi madre le encantó. De hecho lo utilizó como bote de caramelos hasta que el pobre empezó a oxidarse. Y así con todas las cosas que le hicimos mis hermanos y yo. Y orgullosísima de ellas. Ahora, como ya no hacemos manualidades, cuelga las de mis sobrinos.
Aunque si le preguntara a mi madre cual es el mejor regalo que le han hecho en este día estoy segura que diría uno muy especial. Un regalo que recibió hace siete años. Ese día de la madre hacía una semana que me habían operado a mí. Y como ya me dejaban sentar en la silla de ruedas, ese domingo me dejaron bajar al jardincito que hay delante de la puerta del hospital, para tomar un poco el sol. Mi madre vino prontito al hospital, para desayunar conmigo. Y después del desayuno y de que me "pusieran" guapa, nos bajamos para disfrutar de mi primera salida desde que me ingresaron. Cómo mi madre es muy creyente, y pasamos por delante de la capilla del hospital, le dije que pasáramos. Yo soy católica, pero no practicante. Pero sabía que eso le haría ilusión a ella... ¡¡¡y era el día de la madre!!!.
No me equivocaba, le hizo mucha ilusión. Pero al final me quedé sin tomar el sol. Un inorportuno mareo y las enfermeras me obligaron a volver a la cama. Cosas de haber abusado la tarde anterior. Había sido mi primer día en la silla de ruedas y no paré quieta. Me recorrí todos los pasillos a velocidad de crucero en lugar de ir poco a poco. Y al día siguiente estaba sin energía. Pero ya no importaba. Para mi madre, que tan mal lo había pasado en las semanas anteriores, aquel momento fue muy especial. Y para mí también, sólo verle la cara, radiante de felicidad, sabía que había valido la pena. Y eso que nunca la vi llorar. Delante mío siempre estaba serena. Me cogía la mano y me decía que todo iba a salir bien. Y debe ser que las madres tienen un sexto sentido, porque no se equivocaba...
Y os preguntaréis que le voy a regalar hoy... Buena pregunta, después de eso cualquier regalo que le haga será poca cosa. Por suerte mi madre es de las que cualquier cosa que le regales le gusta. Así que optaré por regalarle una planta. Le regalaría un ramo de flores, pero se marchitan tan rápido que siempre me "regaña" por comprarlo. Y como le gustan mucho las plantas, cada año le compro una diferente. Un simple detalle para decirle lo mucho que la quiero.
La música que hoy suena en el blog es una preciosa canción de Celine Dion. Se titula Goodbye's (the saddest world) y está dedicada a las madres, a todas en general y a la mía en particular.
Besitos de jengibre para todas.


